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A cuatro meses de los Olímpicos, sus resultados lo ponen como firme candidato a una medalla

Si alguien puede entonar el Himno Nacional en los próximos Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, ese es Rommel Pacheco.

Cuando faltan cuatro meses para el banderazo de salida de la justa veraniega, el clavadista afianza el sueño de convertirse en medallista y seguir con el camino ascendente que comenzó desde los Juegos Panamericanos de Toronto en 2015, donde logró dos medallas.

Rommel, especialista en la prueba de trampolín de tres metros es además el número uno del ranking mundial por primera vez en su carrera, superando por menos de un punto al chino y campeón del mundo Chao He.

“Claro que me siento contento por todo lo que he conseguido últimamente, pero también estoy consciente de que ya viene lo bueno en los Juegos Olímpicos y para eso hay que trabajar fuerte el tiempo que queda”, comenta el seleccionado, quien en los Juegos de Beijing en 2008 terminó octavo en la prueba de plataforma.

El yucateco no pierde la humildad que lo caracteriza desde los inicios de su carrera. Y aunque han pasado casi dos décadas desde que inició su idilio con los saltos ornamentales disfruta cada salto como si fuera el primero.

“Todo es producto del entrenamiento, de muchos años de trabajo. No hay tiempo para subirte a la nube, sólo para prepararse y llegar en la mejor forma deportiva a Río”, dijo el clavadista quien puede ejecutar hasta 200 saltos diarios.

Los últimos meses han sido de ensueño para el saltarín, quien cosechó el oro en la Copa del Mundo que se realizó en la sede olímpica en febrero pasado. Además del metal áureo en Río, Pacheco también obtuvo el bronce en la modalidad sincronizada junto con Jahir Ocampo y otro bronce más en la Serie Mundial realizada en marzo en Dubai.

Aunque los entrenamientos son demandantes tanto dentro como fuera de la piscina, y los viajes lo merman, Pacheco cuenta con un equipo multidisciplinario que lo protege para evitar cualquier lesión previa a los Olímpicos.

“Ma Jin es una gran entrenadora y a todos nos conoce muy bien. Creo que tenemos al mejor equipo que se puede pedir, somos como una gran familia”, agregó.

Pacheco llegará a sus terceros Juegos Olímpicos como un competidor maduro y con 30 años cumplidos. La experiencia, asegura, la usará a su favor.

“Me siento bien físicamente para encarar mis terceros Juegos. Las cosas han salido bien los últimos meses y espero seguir con la misma inercia y pueda festejar una medalla para México”, añadió Rommel, quien regresa a una justa veraniega luego de no calificar a los Juegos de Londres 2012.

En Ocampo, Rommel encontró un compañero perfecto. La pareja posee una considerable cosecha de medallas en certámenes internacionales y pinta para obtener un metal en tierras brasileñas.

“Nos conocemos muy bien y creo que eso se refleja en la piscina. Hemos crecido mucho en lo que se refiere a nuestro nivel los últimos años y ojalá podamos estar entre los tres mejores”.

La última vez que México logró una medalla olímpica en trampolín fue hace 16 años, en la edición de Sidney 2000, cuando Fernando Platas logró el metal argento en la modalidad individual.

Las últimas dos paradas se la Serie Mundial de Clavados serán en Windsor, Canadá, del 15 al 17 de abril y en Kazán, Rusia, del 22 al 24 del mismo mes.

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