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El delantero azulcrema es efectivo en momentos clave

Desde su llegada al América (Apertura 2014), Oribe Peralta ha demostrado que el traje de héroe le ajusta bien, porque lo sucedido sobre el césped del estadio Chivas —en la vuelta de los cuartos de final del Apertura 2016— ha sucedido en varias ocasiones.

La primera fue el 16 de agosto de 2014. Las Águilas y el Morelia igualaban a dos tantos en el Azteca, pero el “Cepillo” encontró un balón en el área al 92′ y marcó la anotación de la victoria amarilla (3-2).

El 9 de noviembre de ese año, hizo el 2-2 definitivo en Toluca. Remató una pelota dentro del área al 88’, cuando los Diablos Rojos parecían llevarse las tres unidades.

Ante el Guadalajara lo ha hecho en varias ocasiones. Todo empezó el 13 de marzo de este año. Su primera anotación en un Clásico de clásicos sirvió para que el América ganara un apretado cotejo (2-1), marcado por las polémicas decisiones del árbitro Fernando Guerrero.

Le repitió la dosis a las Chivas en la vuelta de los cuartos de final en el certamen anterior. El ariete lagunero concluyó un contragolpe encabezado por Carlos Darwin Quintero y firmó el tanto que dio la victoria a las Águilas (2-1) en el “Coloso de Santa Úrsula” y el dramático boleto a la antesala de la final.

 

Anoche se confirmó como paladín azulcrema y verdugo del Rebaño Sagrado con el cabezazo que puso en la ronda de los cuatro a los dirigidos por Ricardo Antonio La Volpe. Sí, otra vez sobre las Chivas.

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