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El italiano logró una nueva medalla dentro de los Juegos Paralímpicos

A exactos 15 años del accidente por el cual perdió ambas piernas, el ex piloto de Fórmula 1 italiano Alessandro Zanardi logró hoy una nueva medalla en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro

Zanardi, de 49 años, se quedó con la plata en la prueba de ciclismo de mano en ruta. El italiano fue superado por estrecho
margen por el sudafricano Ernst van Dyk, que ganó con un tiempo de 1:37:49 horas, y no pudo repetir su oro en la prueba. Pero en una fecha como la de hoy, el italiano insistió en que lo más importante es estar vivo.

«Obviamente una medalla de oro se siente mejor que una de plata», dijo Zanardi, que el miércoles logró su tercera medalla dorada paralímpica al imponerse en la prueba de contrarreloj.

«Pero este día me recuerda que debo estar feliz de poder estar vivo. Ese es un éxito mucho mayor que esta medalla de plata», dijo Zanardi tras la carrera de 60 kilómetros en un circuito ubicado en las playas de Barra da Tijuca.

El 15 de septiembre de 2001 quedó marcado para siempre en la vida de Zanardi. El piloto estuvo al borde de la muerte tras el terrible accidente en el circuito alemán de Lausitz, cuando competía para la serie CART. Tras ser sometido a numerosas operaciones y perder sus dos piernas, Zanardi siguió compitiendo en distintas pruebas adaptadas del deporte motor y finalmente se dedicó al ciclismo con las manos.

En los Juegos Paralímpicos de Londres 2012 ganó dos oros y una plata y a Río 2016 llegó con el cartel de ser una de las grandes figuras de la cita. Pese al segundo puesto, su nombre fue hoy mucho más requerido que el del ganador de la prueba.

«No hago ni más ni menos de lo que hacía antes», dijo hoy Zanardi sobre sus sensaciones como atleta paralímpico. «Sigo corriendo carreras, sigo entrenando duro y sigo teniendo el privilegio de poder dedicarme profesionalmente a lo que me apasiona».

No obstante, el carismático italiano señaló que algo cambió para él: «Ahora, con lo que hago, llego a muchas más personas que antes. Eso me ayuda a dar conocer mi mensaje»

Y ese mensaje es claro: no rendirse jamás. «Mi historia es una prueba de que la vida nunca es 100 por ciento mala o 100 por ciento buena. Sólo hay que tomar cada día como una oportunidad de lograr algo».

Pero más allá de los mensajes, Zanardi dejó en claro que también es un competidor nato. «Aún tengo hambre de triunfos», señaló el italiano. «Estoy aquí, después de haber sido segundo, y pienso: ¿qué ha faltado para ser primero?».

 

 

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