Entre gritos de «eeeh pu…» y láser a Osweiler

El regreso de la NFL a México, después de 11 años de ausencia, generó un gran «boom» entre los aficionados que se dieron cita al estadio Azteca de la Ciudad de México.

Una de las grandes interrogantes era cómo se iba a comportar la afición, después de tantos años de espera de uno de los deportes más queridos del país.

Sucesos previos al juego de NFL en México habían presagiado que la situación no sería fácil. El grito de «Eeeeeeh pu…» se ha presentado en los juegos de la Selección Mexicana realizados en el estadio Azteca y se temía que la situación pudiera repetirse durante el Texans contra Raiders, incluso con advertencias como la que la FIFA realizó a la FMF de que si no controlaba esta situación podría ser vetado para un partido del Hexagonal Final de la Concacaf. Aún así, esto se presentó durante el Texans-Raiders.

El primer escollo que se pretendía pasar era que los aficionados no silbaran el Himno de los Estados Unidos, después de los últimos acontecimientos que se han vivido, incluida la elección presidencial donde Donald Trump fue elegido nuevo presidente. El escollo fue acertado y la afición se comportó a la altura previo al inicio del encuentro. Fue el punto bueno.

El encuentro comenzó y la afición mexicana de los Raiders era mayoría, lo cual señalaba que la hostilidad sería del lado de los Texans. Y así fue, pero con el toque «desafortunado» del mexicano.

Después de que Houston se fue adelante 3-0 en el primer cuarto, el pateador Nick Novak realizó la patada de salida y sectores de aficionados hicieron el grito de «Eeeeeh pu…», lo cual generó reacciones negativas de la prensa dentro y fuera del país, donde se destacó lo «homofóbico» que puede resultar ese…¿grito de guerra?

Posteriormente se registró un hecho lamentable durante el segundo cuarto, cuando un aficionado colocó el láser en la cara del quarterback de los Texans Brock Osweiler, y palabras del mismo jugador al término del partido, «sí fue algo que me molestó durante las jugadas en lo que lo hicieron, no supe qué hacer».

El hecho culminante se registró durante el mediotiempo, cuando después de realizar un mosaico con el lema «Gracias México», la afición tomó los cartones, y varios seguidores de la NFL los hicieron «aviones» y los lanzaron hacia el campo, hecho que tampoco fue del agrado de un buen sector de la afición mexicana.

El partido entre los Texans y los Raiders fue un juego «emocionante» que se definió en el último minuto del encuentro. El espectáculo dentro del campo fue lo que la afición esperaba.

Afuera, muchas interrogantes han quedado abiertas, y la NFL tiene el deseo de traer otros dos juegos más a México, pero una de las condiciones fue que todo se diera en un clima de cordialidad yrespeto hacia la liga y hacia el futbol americano. Hoy, eso ha quedado en duda.