Los nipones muestran que no importa la genética para poder triunfar en la alberca de JO

El día de hoy me gustaría hacer una reflexión acerca del equipo de natación japonés que participa en los Juegos Olímpicos y hacer un ejercicio de comparación con los nadadores mexicanos. Queda claro que los japoneses son deportistas de similares condiciones físicas que los mexicanos y entonces surge la duda de por qué los hemos visto en Río con la capacidad para ganar medallas, cuando cuentan con representantes que miden 1.75 metros de estatura en hombres y 1.55 metros en mujeres.

¿No se suponía que para estar más cerca del éxito, un nadador tenía que rebasar por lo menos el 1.80m de estatura? Hablo de esto, porque una de las cosas preferidas del entrenador mexicano es siempre poner de pretexto la genética para sobresalir o no en una justa como los Juegos Olímpicos. Para esta justa, Japón tienen inscritos 34 nadadores —17 hombres y 17 mujeres— y ya se le ve con respeto por el trabajo que han realizado.

En 2020 serán locales y pronostican llevar una delegación más grande, además de mejor preparada, en busca de competir en la obtención de medallas y de superar lo que lograron en Tokio 1964, cuando hicieron cosas maravillosas en la alberca. En lo que respecta a otros deportes, sé que también han tenido un gran progreso. Pero por ahora, centrémonos en la natación. Para ese 2020 se espera tengan un equipo espectacular y ya se están adelantando en Río, ya muestran parte de esos avances.

No importa que sólo lleven una medalla de oro, pues ya sumaron plata y bronce en estos juegos, el mensaje es claro: se trata de un grupo disciplinado y trabajador, cuyos dirigentes siempre están a la expectativa y planeación para este bello deporte. Kosuke Hagino ganó el oro en los 400m combinado individual y se llevó la ansiada medalla de oro.

Además, Japón suma un imporante número de finalistas entre los que destacan Miho Teramuraen los 200m combinado individual femenil y su equipo varonil de relevo 4×200 libre, que lidera el propio Hagino. Estoy seguro de que a partir de la programación que realizaron desde Beijing y pasando por Londres, tendrán los resultados que planean.

Quieren llegar a sus Juegos como líderes y sobresalir en un deporte en donde siempre se pone por delante a las potencias como Estados Unidos, Australia o Hungría. Pero Japón estará listo para 2020 y lo han demostrado ya con una magnífica actuación en Río.

Ojalá esto sirviera de motivación para los entrenadores y nadadores mexicanos. Si seguimos pensando que la genética es la única razón por la cual no progresan nuestros deportistas estamos muy equivocados. Lo que hacen estos competidores japoneses, así como la húngara Katinka Hosszu, es impresionante y no tiene nada que ver con la genética. Ya en los Olímpicos de Londres 2012 el equipo de natación logró 11 medallas, lo que fue cerca de 30% de la suma total para este país.

Recuerdo que en los Olímpicos de 1968 tuvimos a siete competidores en las finales, de los que consiguieron medalla Felipe Muñoz y Maritere Ramírez, todos a cargo de Ronald Jonhson, entrenador estadounidense que llegó a nuestro país con un método diferente, con una mentalidad férrea, siempre certero en sus instrucciones y en la manera de inculcar esa cultura de la victoria a los deportistas y entrenadores con quienes convivió.

Ese se convirtió en un equipo de mexicanos que querían sobresalir y no se fijaba en el físico, sino en la forma de trabajo. En México hay talento, y para muestra, los más de 25 nadadores de nuestro país que entrenan en Estados Unidos, pero eso sí, sin un proyecto de nación. Cada quien hace lo que puede con sus esfuerzos y los de sus padres.

Me queda claro que existe la voluntad de los competidores y sus familias, que invierten una gran cantidad de recursos, pero falta que las autoridades trabajen como se debe. Lo otro es que toman la genética como una barrera al éxito, cuando Japón nos demuestra lo contrario, pero para ello se necesita una planeación, una estructura que permita levantar la natación mexicana.

Y no se trata de copiar una forma y nada más. Es tomar el ejemplo de países que han subido su nivel y aplicarlo correctamente. Trabajar la técnica en todos los movimientos como en la flecha, los aleteos, las brazadas.

Sigamos a los japoneses, a los húngaros en lo que queda de estos Juegos Olímpicos, y hagamos la reflexión.

Olvidemos el pretexto de que porque nuestros deportistas no tienen cierta genética, o cumplen con estándares que no aportan y no dejan sobresalir.

La genética no es obstáculo, cuando lo que se necesita es planificación y mucho trabajo.

 

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