Foto Héctor Alfonso Morales
El mexicano Roberto de la Peña es voluntario en JO y su estancia en Brasil es académica

Salvador de Bahía.— Hace poco más de dos años, Roberto de la Peña vendió lo poco que tenía en México y renunció a su trabajo para cumplir su sueño de estudiar un doctorado en Salvador. Tiene la ilusión de construir una sociedad mejor en el mundo, que pueda coexistir en armonía con el medio ambiente según narra. Hoy, participa como voluntario en los Juegos Olímpicos de Río.

Pone atención a las conferencias de prensa que se realizan en la Arena Fonte Nova, sede de los dos primeros duelos del Tri Sub-23 en la justa. “Me marcó lo que dijo el entrenador de Fiji [Frank Farina], cuando dijo que su estrategia es que lejos de ganar, que sus jugadores disfrutarán lo que vinieron a hacer. En el reconocimiento de cancha, los jugadores de Fiyi se acostaron en la grama, vieron el cielo, con las banderas, eso ha valido la pena. Fue el mejor pago para saber que hay momentos que valen la pena”.

Su estancia en Brasil tiene que ver con una formación académica que le ha permitido crecer como persona y alumno.

Estudio en la Universidad Federal de Bahía el doctorado multinstitucional y multidisciplinario en Difusión del Conocimiento y cuento con una beca de la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de Bahía”, explica. “Llegué por tres razones asociadas: mi primer viaje a Brasil fue en Manaos en el Amazonas y tuve la experiencia de nadar con delfines rosas y en el río Amazonas con pirañas, caimanes y cocodrilos. La segunda razón fue en conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable Río+20 en 2012 y, la tercera, mi amor por la megabiodiversidad sociocultural de Brasil”, agrega.

Ha tenido la posibilidad de ayudar a la gente brasileña de escasos recursos. “Con organizaciones de filantropía y ciencia, estuve en la construcción de una vivienda de madera para gente en condiciones de vulnerabilidad y con el apoyo de la organización ‘Techo’ hicimos esa casa posible”, dice orgulloso.

Tuvo que realizar varios trámites que le llevaron más de un año de espera. Pasó por los papeleos en la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Educación Pública y Gobernación, para luego ir al Consulado de Brasil en México, y poder estudiar en Salvador de Bahía.

La política en Brasil le parece que comienza a tener tintes saludables, pues la rendición de cuentas y la transparencia en el uso del dinero del erario es prácticamente una realidad, expone el originario de la Ciudad de México.

De la Peña se mantiene en sus labores de colaboración en Río 2016 como voluntario. Haber dejado todo lo que tenía en México ha valido la pena por estudiar su doctorado en Salvador de Bahía.

 

 

 

 

 

 

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