Foto Cortesía: El Siglo de Torreón
En el Cesifut se forman jugadores, cuya comisión se cobra al ser traspasados

Hambriento el futbol mexicano de sangre nueva que lo rescate de la invasión extranjera, se levantan esfuerzos aislados que tienen como meta inundar el mercado nacional de piernas, esfuerzos que aceptan el interés mercantil pero sin dejar de lado la labor de crear el futuro del futbol mexicano.

En la zona de La Laguna, el Cesifut, el Centro de Sinergia Futbolística, es el semillero de moda, pues en él Javier Eduardo López, el llamado ‘Chofis’, el ‘Niño Maravilla’ de las Chivas que ha cautivado al futbol mexicano en las últimas semanas, dio sus primeros pasos, una muestra de que el negocio no está peleado con el proceso de creación.

“El sistema del Cesifut es simple. Visoreamos las zonas cercanas o los que vienen al centro (ubicado en Ciudad Lerdo, Durango) donde se les hacen pruebas y si las pasan se quedan a vivir con nosotros en el internado, para comenzar el proceso de formación”, revela Salvador Necochea, presidente del Centro.

“Reclutamos de cualquier parte del país, aunque nuestra área de acción es el norte: Chihuahua, Saltillo, algo de Monterrey y claro, La Laguna, ahí tenemos gran influencia. A veces caen jugadores de Jalisco, Distrito Federal y hasta California”, explica Necochea, quien al mismo tiempo asegura: “No hemos tenido ningún problema en firmar a gente de Estados Unidos —por las prohibiciones de FIFA en los fichajes a menores de edad—, todo lo hacemos conforme a las reglas”.

“Somos unas fuerzas básicas, pero la diferencia es que estamos bastante enfocados a sacar sí o sí jugadores para captar recursos y que así sobreviva el centro. El único requisito es que su nivel futbolístico sea alto y pasen, cada tres o seis meses, una prueba y si no están bajos de nivel deportivo, siguen, si no, se le dan sus papeles y las gracias. Lo único que pedimos es que sean disciplinados y concentrados en el nivel futbolístico que pueden desarrollar”, explica Necochea.

“Los chicos pueden llegar desde los trece o catorce años y vivirán con nosotros hasta que tengan equipo o lleguen a los 20 años. Todo es gratuito, aquí les damos estudios, hasta preparatoria, alimentación, hospedaje. ¿Por qué? Para que tengan la posibilidad de entrenar dos o hasta tres veces al día, siempre enfocándonos en el individuo al 100 por ciento. Si tenemos un centro delantero, lo pulimos como centro delantero, no tratamos que haga otras cosas. Nosotros nos enfocamos en formar jugadores para los equipos Sub-17 o Sub-20 y en ocasiones salen directamente a un primer equipo de los equipos profesionales”, agrega el formador.

Al llegar, los futuros futbolistas firman un acuerdo con el Cesifut y al final, si son traspasados a algún club, es donde el negocio cobra forma, pues se les vende su carta, en caso de los mayores de edad, o se cobran derechos de formación. También cuentan con servicio de representación de jugadores: “Trabajando bien. Soy un convencido de que el talento de México está a la altura de lo mejor del mundo. Yo no veo que en Uruguay o Argentina puedan competir contra nuestra atlética mexicana. Trabajando a un nivel óptimo. Saldrán jugadores de buena talla y se puede ganar dinero con esto”.

En caso de no hacer carrera, “tienen la base para entrar a una Universidad o para seguir carrera como técnicos o preparadores físicos. No todo termina en la cancha de juego”.

 

Entre los más conocidos que han salido del Cesifut están Oribe Peralta, Juan Carlos Medina, Rodolfo Salinas, Jesús Chávez, otros jugadores que prometen como la ‘Chofis’, y otros más que se desviaron y les afectó el peso de haber debutado jóvenes como un Antonio Pedroza. “Por eso aquí nos preocupamos por formar personas, no sólo futbolistas”.

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