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El instructor de boxeo corona su esfuerzo al ver a otro de sus pupilos alcanzar un sitio en el podio tras 16 años

Río de Janeiro.— Dicen que el que persevera alcanza y eso lo sabe bien el entrenador nacional Francisco Bonilla, quien tuvo que esperar 16 años para lograr que uno de sus pugilistas subiera al podio en unos Juegos Olímpicos.

Con más de una década al frente de la selección nacional, el instructor celebró ayer el resultado de Misael Rodríguez, quien aseguró la medalla de bronce en los 75 kilogramos. Todo, comentó, es mérito del boxeador, quien a pesar de las carencias, nunca perdió su objetivo.

La pelea fue un poco complicada al final porque el rival dio golpes muy sucios, afortunadamente se pudo resolver y nos llevamos el pase a las semifinales. Misael es un guerrero en el ring y al fin tiene su recompensa”, dijo Bonilla.

¿El resultado es una cachetada con guante blanco para Conade?

Yo no sé si se haya puesto en entredicho mi trabajo. Lo que yo hago es entrenar y lo que diga la gente no me interesa. Cumplo con mi trabajo y los resultados se vieron hoy. Todo este logro también es compartido con la Federación Mexicana y mis compañeros entrenadores que se quedaron en México.

En el Pabellón 6 del Complejo Río Centro, el boxeo le dio una alegría al país y dejó de ser noticia sólo por el conflicto entre la federación y la Conade.

La falta de medallas no era una maldición, son diferentes situaciones las que pasaron los anteriores seleccionados que no les permitieron subir al podio. Si tienen un poco de memoria en los dos Juegos pasados estuvimos a una pelea de ganar presea y no se pudo”.

¿Qué le dice a la gente que no confió en usted?

Creo que para mucha gente que no tomaba en cuenta el boxeo para medalla fue una noticia sorpresiva. Para nosotros no porque sabemos todo lo que hemos trabajado.

En Sidney 2000, Bonilla estuvo en el banquillo del también chihuahuense Christian Bejarano; último medallista olímpico de boxeo hasta ayer.

 

Recuerdo ese momento como si no hubiera pasado tanto tiempo; me siento muy afortunado de vivirlo otra vez”.

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