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El Rebaño ligó su cuarto triunfo entre Liga y Copa con triunfo bajo el mando de Matías Almeyda

Marca perfecta. Cuatro de cuatro. Con alma y, por momentos, buen futbol. Chivas, un equipo que parecía desahuciado, hoy está más vivo que nunca. Los futbolistas levantan los brazos tras el silbatazo final. La tribuna explota. Ha sido una remontada difícil. Pero al final, una victoria más de la mano de Matías Almeyda, que mantiene su marca inmaculada. De nuevo 2-1, esta vez sobre el Monterrey.

Tan poco tiempo ha pasado, que la euforia del Clásico todavía se respira en la atmósfera del Guadalajara. Quizá por eso, la mente de los 11 rojiblancos que saltan a la cancha del Omnilife sigue en el Estadio Azteca. Chivas arranca completamente desconectado. Dormido, podría decirse. Monterrey aprovecha perfectamente.

Saque de manos por la banda izquierda. La pelota llega hasta Rogelio Funes Mori, dentro del área. La marca de Oswaldo Alanís es floja. Permite al delantero visitante controlar y darse la vuelta para retrasar el balón. Edwin Cardona remata con potencia. No llega nadie a taparle. El balón supera a “Toño” Rodríguez. Gol de los Rayados, apenas al minuto tres.

El cuadro de Matías Almeyda se ve obligado a ir al frente. Con mucho descontrol y poco orden, como si se tratara de los últimos minutos, cuando en realidad, al encuentro le queda mucho por delante. Por eso, deja espacios atrás. La visita sale en contragolpe y Walter Gargano, dentro del área, hace un recorte para enseguida definir con potencia. Rodríguez tapa apuradamente, al ’11.

La reacción rojiblanca llega al ’21, cuando después de una peinada en el área, Omar Bravo patea de volea y exige el lance de Jonathan Orozco, para desviar a tiro de esquina. Enseguida, Monterrey tiene la opción de incrementar su ventaja, tras un doble error de Jair Pereira y Raúl López, que deja a Cardona solo ante Rodríguez, pero define raso, apenas por un lado, al ’27.

El Guadalajara poco a poco ordena sus ideas. Recupera la memoria futbolística. Y recurre a la fórmula que apenas días atrás le dio resultado en el Azteca, ante las Águilas: López-Bravo. La sociedad entre el joven lateral derecho y el veterano centro delantero ha tomado un tono importante en partidos recientes.

Raúl López recibe cargado al costado derecho, ese que domina partiendo desde la lateral. Levanta la mirada. Patea el “Deditos” al corazón del área. No es un pelotazo. Es un servicio. Preciso y a la zona donde duele. Atrás de la defensa, pero lejos del arquero. Omar Bravo, que a los 35 años tiene hambre de novato, se adelanta a la marca.

El mochiteco acomoda el cuerpo. No es un remate sencillo. Conecta de cabeza. Colocación exacta. Potencia suficiente. Las redes se mueven. Gol del capitán rojiblanco. El 1-1 de Chivas, al minuto 32. El número 130 de Liga para Bravo, con la camiseta del Rebaño Sagrado. El número 155 en competencias oficiales con ese club, para superar los 154 totales del mítico Salvador Reyes. Hoy, Omar es ya el goleador absoluto en la historia del equipo.

Para la segunda parte, el cuadro local ya se para mejor sobre el terreno de juego. Ahora sí, la mente está en el Omnilife. Por fin ha dejado atrás la victoria del Clásico. Entonces, va en busca de la remontada. El centro desde el costado derecho es dirigido a Omar Bravo. El mochiteco resbala, pero conecta de cabeza. La redonda queda ahí, elevada. Marco Fabián remata de chilena. El travesaño impide el gol rojiblanco, al ’61.

La insistencia es permanente. Y eso en el futbol, por lo general, tiene recompensa. Raúl López arranca a toda velocidad por su eterna pradera derecha. Abre para Carlos Fierro, que le devuelve la redonda con precisión. “Deditos” no lo piensa dos veces: patea como viene, desde afuera del área. Enorme disparo. El lance de Orozco adorna la estampa. Las redes explotan con la redonda. Golazo del Guadalajara. El 2-1, al ’82.

El Omnilife enloquece. Retumba el “¡Chivas, Chivas!” como hacía tiempo no lo hacía. Los minutos finales son dramáticos. Ese ha sido, hasta ahora, el sello de este Rebaño de Matías Almeyda. La defensa resuelve como puede. Y el silbatazo de Jorge Isaac Rojas desata la fiesta. Final: 2-1. Cuatro partidos del técnico argentino, cuatro victorias, todas por 2-1, tres de ellas e en Liga y el equipo que parecía desahuciado, hoy se encuentra en zona de Liguilla.

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